Nuestro cuerpo

Discos intervertebrales

Discos intervertebrales: las almohadillas que amortiguan cada movimiento de tu columna.

Estas estructuras ubicadas entre cada vértebra funcionan como verdaderos amortiguadores naturales del cuerpo.

Cada disco está formado por dos partes esenciales:

• El núcleo pulposo, una sustancia gelatinosa y flexible en el centro, encargada de absorber los impactos y distribuir la presión.

• El anillo fibroso, una capa externa más resistente, compuesta por fibras concéntricas que mantienen al núcleo en su lugar y brindan estabilidad a la columna.

Gracias a ellos, puedes inclinarte, girar o levantar peso sin que las vértebras se rocen directamente. Su elasticidad permite que la columna soporte la carga del cuerpo y, al mismo tiempo, mantenga su movilidad.

Sin embargo, con el paso del tiempo o por sobreesfuerzo, los discos pueden degenerarse o herniarse, cuando el núcleo pulposo se desplaza fuera de su límite natural. Este proceso puede comprimir nervios cercanos, generando dolor lumbar, ciática o limitación del movimiento.

Los discos intervertebrales son una obra maestra biomecánica: silenciosos, flexibles y vitales. Cuidarlos implica mantener una buena postura, evitar el sedentarismo y fortalecer los músculos que sostienen la columna. 🙏